martes, 4 de enero de 2011

"En piel ajena" de Tana French, nunca nadie es lo que parece...

Decíamos ayer...
Imagináos que aparece un cadáver y que es exáctamente igual a ti.
No sabes quién es, porque usaba tu propio nombre.
Esto es lo que le ocurre a la detective Cassie Maddox (coprotagonista de "El silencio del bosque"), que no pasa precisamente por su mejor momento tras el fracaso de la Operación Vestal, que terminó con su compañero en la calle, su amistad finiquitada y con ella en Violencia de Género, prácticamente el exilio.
Lexie Madison, la difunta, usurpó el nombre que ella y su jefe crearon cuando trabajaba en Operaciones Especiales, trabajando de incógnito. Ahora, Cassie debe tomar una importante decisión: tomar (o no) la identidad de Lexie para descubrir quién y por qué la mató.
Una vez caída en la trampa (Frank, su jefe, no es precisamente difícil de esquivar), Cassie-Lexie vuelve a la casa donde vivía con un extraño grupo de estudiantes, tan perfectos como amorosos.
Muy pronto, se sentirá tan a gusto entre ellos que llegará a considerar una traición el pensar que uno de ellos pueda ser el asesino, algo tan peligroso para su mente como para su vida.

Esta "segunda parte", que lo único que tiene en común con "El silencio del bosque" son algunos de sus personajes, comparte con la primera que no es una historia de detectives al uso. Aquí es más una historia de amor y amistad, una novela de personajes, casi psicológica, tensa, en la que, como la protagonista, nunca sabes a qué atenerte.
De hecho, al final (y esto también pasaba en la primera parte), el caso se cierra de manera muy incierta, y eso hace que sea un poco frustrante, pero se devora igualmente.

Por cierto, este año habrá "tercera parte", cuyo protagonista es el jefe de Cassie en este libro, Frank, que trabaja de Operaciones Especiales.

No puedo evitar decirlo, he echado de menos al protagonista de la primera novela, Rob, que ha desaparecido de la vida de Cassie. Esperemos que vuelva en otra próxima novela.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada