martes, 27 de julio de 2010

"13 balas" de David Wellington, tiembla Edward Cullen...



Decíamos ayer...
Aviso importante: si te gustan los vampiros sensibles, de esos que miran a los ojos de su amada susurrando "qué bonita yugular tienes", este no es tu libro.
Porque los vampiros de este libros son monstruos, y les gusta serlo, lo son voluntariamente, tuvieron que suicidarse para serlo, de modo que es una maldición aceptada a sabiendas.
Además necesitan matar... y mucho. Matanzas puras y duras. Y sucias.
Para atraparlos tenemos al agente especial Arkeley, lo más cercano a un experto cazavampiros que existe, de hecho es el único humano que ha conseguido matar a alguno...
Para ayudarle, Laura Caxton, una agente de tráfico lesbiana con una sensibilidad especial hacia los seres sobrenaturales. ¿Cómo lo sabe? Porque todos parecen ir a por ella.
En esta novela encontramos sangre y más sangre, pero también comentarios ácidos, vampiros con planes trascendentales (y a muy largo plazo), y sobre todo luchas de voluntades entre personajes... entre Malvern, la malvada (y apasionante) vampira y Arkeley o entre Laura Caxton y el vampiro que quiere que se convierta...
La verdad es que es una novela que me ha sorprendido porque yo pensaba que sería una novela entretenida sin más, pero lo cierto es que engancha, y mucho, y se pasa miedito.
Tengo lista en la recámara "99 ataúdes", la segunda parte de la trilogía, y muy pronto llegará la tercera y, espero última, parte.
P.S. No sé qué me da que no tardarán mucho en hacer una película de esto, ya que el guión está prácticamente hecho, y seguro que vendería un montón. Yo me imagino a Arkeley como "el fumador" de "Expediente X", viejo, arrugado y amargado, jejeje.

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