lunes, 12 de diciembre de 2011

"El exorcista" de William Peter Blatty, recuperando la fe...

Decíamos ayer...
Quizás se trate de una de las películas de terror más famosas de la historia del cine, pero, ¿cuántos de los que aman la película han leído el libro en que se basó?
A los que ya la han visto poco les podemos contar sobre el argumento, pero a los que no la han visto, les diremos que una dulce niña empieza a cambiar a ojos vistas ante la asombrada mirada de su madre: malas palabras, golpes y una actitud de lo más extraña. Los médicos no saben lo que le pasa y su salud no hace más que empeorar. ¿Quizás algo psiquiátrico? ¿O algo más... espiritual?
Ya sabéis que cuando ya no queda esperanza solo queda rezar...
El descreído y deprimido padre Karras acudirá en su ayuda, aunque realmente no crea que la niña esté poseída por ningún espíritu maligno.

Debo decir que esperaba pasar miedo con esta novela y no lo he pasado. Hay momentos tensos sí, pero el enfoque más bien psiquiátrico del trastorno de Regan ha hecho que haya habido momentos en los que realmente me haya aburrido porque no entendía nada.
Lo realmente interesante (y divertido) llega cuando empiezan los duelos verbales entre la niña (posesa o no) y el cura.
Además, hay otro personaje, el policia que investiga el crimen de otro personaje y ciertas profanaciones en una iglesia del vecindario que es de lo más interesante de la novela.
En fin, sin meterme en el debate sobre creyentes sí, creyentes no, pienso que es una novela entretenida sin más, aunque quizás queda un poco deslavazada ante nuestros modernos ojos, ya que se ha quedado un poco anticuada en ciertos aspectos.
Por otro, siempre es magnífico día para un exorcismo, ¿no es cierto? 

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