martes, 12 de abril de 2011

"Cadáveres exquisitos" de Thomas T. Noguchi, no apto para morbosos...

Decíamos ayer...
Este libro no es, como pretenden venderlo, la escenificación morbosa de las últimas horas de algunos famosos como Marylin Monroe, Janis Joplin, Robert Kennedy o Sharon Tate.
Se trata, más bien de la autobiografía de un médico japonés, Noguchi, que se trasladó a Estados Unidos en los años 50, se especializó en patología forense y, al empezar a trabajar, le tocó la zona de Los Ángeles, concretamente Hollywood.
Al trabajar allí, es lógico que parte de su tarea se topara de morros con el brillante mundo de las estrellas que a menudo morían de maneras no demasiado bonitas, ya que muchas veces había drogas o alcohol de por medio. Estas muertes eran sospechosas claro, como las de Marylin, o la de Natalie Wood, pero Noguchi no tenía reparos en declararlas accidentales o suicidios si las pruebas así lo dictaban, generando controversias.
Por ello fue despedido de su trabajo y se metió en un largo pleito contra sus jefes. No ganó y se vengó a gusto con este libro, donde se despacha a gusto con el que era su jefe.
Líos aparte, tanto las auditorías que se le realizaron como los casos que se presentan no nos dejan duda, Noguchi es un tipo puntilloso y detallista, que convence con pruebas, aunque su caracter y su estilo sean un poco peliculeros.

Entre capítulos autobiográficos y casos clínicos de famosos y anónimos, Noguchi nos plantea una autobiografía amena, apta para todos los públicos y en absoluto morbosa, donde descubrimos que las tácticas que aparecen en CSI (aunque rudimentarias), ya se usaban en los años 60, y que Noguchi fue un pionero en muchas de ellas.
Es una pena que vendan el libro como si fuera un compendio de chismes y detalles para gente ávida de sangre. Creo que, a los que busquen ésto, sólo se sentirán satisfechos a medias, y a los que les asuste lo mismo, se sorprenderán gratamente. 

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