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miércoles, 30 de octubre de 2013

"Una lectora nada común" de Alan Bennett, creíble ficción...

Decíamos ayer....

Los perros de la reina de Inglaterra le hacen un favor enorme al entrar en la biblioteca móvil, obligándola a, aunque sea por educación, tomar prestado un libro... y ya que está, a leerlo. Allí conocerá también a Norman, pinche de su cocina y ávido lector.
Lo que no sabía la insigne reina era que se iba a enganchar. Tanto, que la lectura la apartará de su puntualidad, del horrible protocolo y del afecto de sus sirvientes, aunque le abrirá los ojos a cosas de las que nunca antes había sido consciente antes.

Esta novela, breve, brevísima, se lee en un suspiro y tiene la facultad de que nos gustaría creer que es cierto lo que en ella se cuenta (y de hecho, hubo momentos en los que yo me lo creí).
Hay momentos divertidos y curiosos, como ciertos episodios sobre el protocolo en los que la reina interroga al Primer Ministro sobre lecturas, o cuando saluda con una mano mientras va inmersa en su libro dentro de la carroza real. 
Plantea el autor que leer es peligroso, que una reina que piensa por sí misma es un riesgo, y es por ello que a sus asistentes no les gusta nada el asunto, por lo que llegan a esconderle libros o a alejarla de Norman, que es el que se los proporciona.
En definitiva, un libro sobre el amor a los libros y cómo nos cambian la perspectiva del mundo y de lo que nos rodea.
Y es divertido, además, hay un indudable humor (muy inglés) en él. No se puede negar el respeto hacia la familia real inglesa, aunque tampoco se la alaba hasta el asco, hay una cierta irreverencia en el tono muy de agradecer.
Un libro recomendable y diferente, en definitiva, para ver a la realeza, tan distante, desde una perspectiva distinta.

sábado, 16 de marzo de 2013

"Carlos, Paula y compañía" de Fernando Alcalá, romance descafeinado

Decíamos ayer...
Yo no soy una lectora habitual de romántica. Lo fui en otros tiempos, pero lo dejé por saturación. Para que me decidiera a leer una novela romántica, tenía que tener algo que me llamara la atención, y esta novela lo tenía: está escrita por un hombre y quedó finalista del premio Harlequín de novela romántica este año.
Poco se puede decir del argumento, ya que si algo tiene esta novela es que cumple con todos los preceptos que debe cumplir una romántica "canónica": chico conoce chica, se enamoran (sin saber muy bien cómo), tienen una relación que se rompe por motivos que no quiero desvelar por si alguien quiere leerla, llega el momento de la reconquista y el final feliz.
Nada nuevo en el horizonte, en definitiva. Si acaso la diferencia es que la historia esté contada desde la perspectiva del hombre y en primera persona.
 
Y aquí viene el primer pero que debo ponerle a la novela: la primera persona. Si bien hace las historias cercanas para algunas personas, a otras, entre las que me incluyo, llega a cansarles, sobre todo cuando el protagonista tiene un punto de histrionismo como Carlos, que lo cuenta todo como si fuera el apocalipsis o el paraíso. Para él nada tiene término medio.
Los demás personajes, en particular los amigos, son simpáticos y hacen bien su papel de paños de lágrimas y cómplices de sus alocados planes. En cuanto a la protagonista femenina, me he quedado con la sensación de que apenas sé nada de ella, en particular qué le ve a Carlos, ya que apenas asistimos a conversaciones entre ellos.
 
Sin embargo, debo decir que está más que bien redactada y es entretenida, con varios episodios divertidos, sobre todo al principio, que me han recordado a películas románticas o series como "Cómo conocí a vuestra madre", tanto en personajes como en situaciones, e incluso los títulos de los capítulos me han recordado a los de "Friends" (aunque igual es cosa mía). De hecho, creo que no decepcionará a las lectoras de romántica, ya que cumple todos los requisitos imprescindibles de estas novelas e historias.
En definitiva, una novela fresca para unas tardes que busquen una historia sin complicaciones y sin muchas vueltas.

jueves, 24 de enero de 2013

"La elegancia del erizo" de Muriel Barbery, pretencioso disfraz

Decíamos ayer...

Esta novela pretende ser una deliciosa fábula de lo que esconden las apariencias, a la vez que una crítica de la sociedad contemporánea francesa, a cuya clase burguesa no deja precisamente bien.
A estas alturas mucha gente conocerá ya o bien el libro o la película, que narra la historia por un lado de una portera al parecer fea e ignorante que sin embargo es culta y amante del arte y el cine, y de una de las inquilinas del edificio que guarda, una niña de apenas 12 años, un tanto repelente, superdotada y amarga, y a la vez tímida. La llegada de un tercero en discordia, por así decirlo, unirá a estas almas gemelas, que parecían destinadas a no encontrarse jamás a pesar de vivir a escasos metros de distancia.
 
De acuerdo, la premisa de que las apariencias engañan es bonita a priori, pero la novela se hace algo cansina en filosofías si no son lo tuyo, y la verdad es que los personajes filosofan una barbaridad. Mirándola con frialdad, la historia en sí, los hechos, no son gran cosa y pasa bien poco, y el libro solo destaca por ser un ejercicio de estilo diferente, en el que se alternan dos narradoras en primera persona, la niña y la portera, cada cual con sus filosofías, sus narraciones de lo que les sucede a diario y poco más. Para cuando pasa algo de verdad, ha pasado bastante más de la mitad del libro y se tiene la sensación de que se ha entendido poco o nada de los pensamientos de las protagonistas (la filosofía no es lo mío, quizás) y solo esperamos que la historia en sí avance algo.
En definitiva, para mí la novela adolece de un exceso de pretenciosidad que la lastra y que logra que el final no conmueva lo suficiente.
En todo caso, no se puede negar que, a pesar de que es un libro difícil, está bien escrito y está plagado de un delicioso sentido del humor muy francés que para mí es lo mejor de la función. 

viernes, 21 de septiembre de 2012

"La pesca de salmón en Yemen" de Paul Torday, aprendiendo a creer

Decíamos ayer...
Antes de nada, dudemos antes de calificar esto de novela. Porque es una historia creada a base de extractos de diarios, interrogatorios, emails, entrevistas televisivas, cartas al director de diarios y revistas y otros formatos diversos, incluso actas del parlamento británico.
De hecho, si no hubiera visto antes la película, yo no sé si hubiera sido capaz de seguir el hilo, porque las dos, novela y película, a pesar de sus diferencias, se mezclaban en mi cabeza hasta el punto de que para mí, el protagonista tenía el aspecto (insuperable) de Ewan McGregor.
Tonterías aparte, volvamos al libro, que nos cuenta la historia, el sueño más bien, de un adinerado jeque aficionado al sutil arte de la pesca de salmones. Sabedor del pacificador efecto que produce en los hombres, concibe la idea de llevar esta aficición a su país, Yemen, para que todos se beneficien de sus calmantes efectos y se dejen de guerras, sin pensar en zarandajas tales como que Yemen es un país desértico. Para ello se pone en contacto con una agencia gubernamental británica y con un brillante científico, Alfred, que, pese a sus recelos iniciales y al poco apoyo de su esposa, se embarcará en el sueño del jeque y acabará, cómo no, creyendo. Además, contarán con la ayuda de Harriet, una brillante agente inmobiliaria que se encargará de todo lo práctico y sacará a Alfred de su concha.
 
Con sus dosis de humor y drama, sus momentos brillantes como los emails de Al-Quaeda, los momentazos del jefe de comunicaciones del premier británico, tan ajeno a la realidad y tan dispuesto a sacar partido a todo por su adorado "jefe", o las indignadas protestas de los pescadores en revistas especializadas, estamos ante una historia sin duda original, al menos en lo que a formato se refiere, y que se lee rápido y con una sonrisa en los labios.
Y se agradece que el autor no se prive de repartir estopa a diestro y siniestro, así como quien no quiere la cosa, criticando guerras o gobiernos y predique artes más sencillas como la pesca, que no deja de ser una metáfora, supongo, de la paz. O será que le gusta pescar, quién sabe. A veces no hay que buscarle tres pies al gato.
 
De todas formas, tiene mérito llevar una trama con tan diversos formatos y que siga siendo comprensible.
En cuanto a los personajes, destacaría no a los protagonistas, que nada tienen de especial, sino a la esposa de Alfred, Mary, que a pesar de que sale poco, me ha resultado tan graciosa, con su frialdad y sus crueles intervenciones, que no me resisto a decir que es mi personaje preferido de entre todos los que pueblan la novela.
En definitiva, un libro diferente en cuanto a formato, no tan diferente en cuanto a argumento, pero que merece la pena por la ironía y la crítica no tan velada con la que está escrito. Más que entretenido y recomendable, sin duda alguna.

miércoles, 29 de agosto de 2012

"La hija de Robert Poste" de Stella Gibbons, cuidado con las pijas que las carga el diablo

Decíamos ayer...
Esta novela empieza de un modo dramático... o quizás no. Digamos que a la susodicha hija de Robert Poste se le mueren sus ricos padres, o no tan ricos. El caso es que se encuentra a los diecinueve añitos, huérfana y sin un chavo. Flora, que así se llama, se decide buscar a unos parientes de los que vivir. ¿Trabajar ella? ¡Ja!
De entre los variopintos parientes que tiene, solo los Starkadder la acogen. ¿Por qué? Porque algo le hicieron a su padre y se lo deben. Así que allí se va, al campo profundo, a vivir con sus no menos profundos parientes, dispuesta a "arreglarles" la vida a su particular y elegante estilo.
 
Divertida (sobre todo al principio) y disparatada crítica social de la vida inglesa del siglo XX, esta novela no te dejará indiferente si eres de los que disfrutas con las novelas inglesas del XIX y sus maravillosas y lentas adaptaciones de la BBC, porque es una parodia de todo eso (aunque en este último caso es anterior).
Imitando pasajes de estas novelas, formulando teorías muy particulares sobre literatura y cine (impagable la de las hermanas Brontë en boca de uno de los personajes de la novela), hay momentos realmente delirantes.
 
Y vale que el desenlace no es de lo mejor, que algunas de las historias y escenas incluso te hacen enarcar una ceja, que los personajes se pasan de rosca de lo puro prototípico, pero no se puede negar que es entretenido como poco y Flora, a pesar de lo entrometida que es, no se atraganta, lo cual tiene mérito. De hecho, recuerda un poco a esa Emma de Jane Austen, casamentera y metomentodo.
En cuanto a la ambientación y el lenguaje, ya he dicho que imita ambas cosas de otras novelas y además intencionadamente, pero a la vez también es muy moderna en cuanto a ciertos temas que plantea, como la anticoncepción.
 
En todo caso, recomendable historia para unos días de calor, para echar unas risas e incluso aprender nuevas palabras como parravirgen. Por cierto, cuidado con la parravirgen, porque cuando florece ocurren... cosas...

viernes, 29 de junio de 2012

"El abuelo que saltó por la ventana y se largó" de Jonas Jonasson, el éxito del absurdo o absurdo éxito

Decíamos ayer...
Seguramente todo el mundo (o casi) habrá oído hablar de este libro en el que un abuelo centenario escapa de la residencia de ancianos en la que vive y comienza a vivir un sinfin de aventuras. Al mismo tiempo, se nos va desgranando poco a poco su vida, desde su nacimiento hasta el momento en que llegó a ese lugar donde lo aparcaron un día.

Yo había oído y leído hasta la saciedad que este abuelo, Allan, tenía un punto de tonto, de inocente, pero no tiene nada de eso. Vale que no es un personaje como los demás. No es locuaz ni entiende ni jota de política, pero de ahí a ser tonto va un mundo. No en vano entiende de física (es experto en explosivos y algo sabe sobre bombas atómicas), de espionaje, tiene un cierto don para ganarse a presidentes de gobiernos de todas las ideologías posibles, y es capaz de sobrevivir a cualquier cosa que se le venga encima, ya sea cruzar el Himalaya o a un Gulag ruso.
Hasta ahí, vamos bien. Allan es un personaje excepcional. El problema viene con "sus aventuras".
Y es que son poco creíbles y las transiciones entre ellas absurdas. Y vale, es un libro de humor. Pero la verdad es que yo no me he reído. Y eso que mi sentido del humor es bastante absurdo (lo juro por Snoopy). Como mucho he esbozado un par de sonrisas. Y todo porque, a pesar de que una historia sea de género humorístico o paródico, al hablar de hechos históricos debe tener algo de verosimilitud, y con poner a unos pocos personajes reales a mí no me sirve.
Aunque al menos la parte "histórica" no es del todo increíble, porque la parte "actual" es realmente absurda (y no en el buen sentido, aunque es una opinión personal). Sobre todo cierto hecho relacionado con el Jefe de los criminales (si alguien ha leído el libro ya me dirá si éso es creíble o no).
Porque ni alguien como Allan es tan infalible en la supervivencia ni con su eterna buena suerte.
Por no hablar del final...

Ésta es una de esas novelas de las que todo el mundo habla y de las que te haces una expectativas quizá exageradas. Yo la verdad es que tampoco me esperaba un novelón, pero la verdad es que, para variar, me he quedado con la sensación de que debo ser rara de narices, porque siempre que a casi todo el mundo le gusta algo, a mí no me mueve un pelo, por ser diplomática.

Sin embargo, y por no decir que todo es negativo, voy a decir que es una novela muy entretenida, con un lenguaje cercano y que se lee con facilidad. En definitiva, una lectura para pasar el rato e ideal para estas fechas de verano.

lunes, 30 de abril de 2012

"Mucho ruido y pocas nueces" de William Shakespeare, bien está lo que bien acaba...

Decíamos ayer...
Los que hayan visto la maravillosa película de Kenneth Brannagh ya sabrán de qué va el cuento, pero para los que no la conozcan, que se vayan enterando de que esta obra de teatro, escrita allá por principios del siglo XVII, contiene los diálogos más graciosos (y copiados) entre un hombre y una mujer, de esos que se-odian-pero-se-quieren.
La historia, ambientada en Mesina, nos cuenta cómo, recién llegados de una guerra, el príncipe don Pedro de Aragón y sus hombres se alojan en casa de un buen hombre que tiene una hija y una sobrina. Uno de sus hombres se enamora de la hija y otro se lleva a matar con la sobrina. El hermano bastardo del príncipe se encargará de sembrar la discordia.
Enredos, peleas y más enredos es lo que encontraréis si os animáis con este maravilloso clásico que no debería faltar en la estantería de nadie.

Supongo que se me ve el plumero y se nota a kilómetros que me encanta esta obra, mi favorita de Shakespeare, que la releo de vez en cuando y que incluso busco inspiración en ella.
Los diálogos entre Benedicto y Beatriz son crueles, disparatados y descarados, las escenas con los alguaciles, capaces de arrancar carcajadas, hasta el malo es un buen personaje, todos los diálogos son buenos.
Si os asusta que el lenguaje sea demasiado antiguo o difícil de entender, no os preocupéis, porque si alguna frase os resulta un poco rara, las risas que os echaréis en la siguiente hará que os olvidéis. El esfuerzo merece la pena, la verdad.

P.S. Si el libro os da pereza, siempre os quedará la peli, maravilla donde las haya, con un Kenneth Brannagh y una Emma Thompson en estado de gracia.

miércoles, 11 de abril de 2012

"Salvajes" de Don Winslow, take a walk on the wild side, baby...

Decíamos ayer...
Éranse que se eran 3 amigos que eran los mejores amigos del mundo (para Ophelia, O. para los que la quieren, Chon y Ben son también sus amantes). Tanto, que no hay nada ni nadie más importante para ellos.
¿A qué se dedican? O. se dedica a pasar el tiempo y a fastidiar a su mami. Chon y Ben se han montado un negocio redondo: han creado la mejor marihuana del mundo mundial. El negocio les va de muerte y han prosperado. Tanto que llaman la atención del Cartel de Baja (California).
Los mexicanos, dueños del negocio de la droga, les ofrecen un trato que no deberían haber rechazado, pero el caso es que lo hacen, iniciando una guerra en plan David contra Goliat.
Pero Ben y Cho no pueden evitarlo, porque les han tocado lo que más quieren, de hecho, lo único que quieren... O.

Sin llegar a la altura de "El poder del perro", esta novela es un entretenimiento violento y seductor, lleno de maría, sexo, violencia y, ¿por qué no?, a su manera, amor.
La diferencia básica entre "Salvajes" y "El poder del perro" es que aquí hay una importante dosis de humor, incluso en momentos que no deberían tener nada de graciosos.
Lo más destacable son los personajes de Chon, Ben y O., el frío exmilitar, la ONG de un solo hombre y la pija rebelde, que de tan dispares solo pueden estar juntos.
La estructura de la novela, dividida en capítulos cortitos, algunos sin texto o ultracortos, hacen además que el ritmo sea ágil, sin momentos de aburrimiento, como si la historia de por sí pudiera tenerlos.
Eso sí, debo decirlo, no está a la altura de "El poder del perro". Está bien, es entretenida, divertida, quizás original hasta cierto punto, pero no pasa de ahí, no es una obra maestra ni nos enseña nada. Es como la hermana gamberra de aquella.
Atención al final digno de un western (y desconcertante por demás).


lunes, 26 de marzo de 2012

"Los descendientes" de Kaui Hart Hemmings, tragicomedia en el paraíso

Decíamos ayer...
Debo reconocer que he llegado a este libro tras ver la película, que si no, habría pasado sin pena ni gloria. Es más, seguramente no se habría editado en nuestro país. Y habría sido una pena, porque ha sido una sorpresa más que agradable.
Esta novela comienza en mitad de un drama familiar: una madre en coma tras un accidente nautico, un padre desconcertado que se encuentra de pronto con que tiene que hacerse cargo de unas hijas de las que no se ha ocupado jamás (aunque la madre no es que lo haya hecho precisamente bien tampoco: alcohólica, pasota...). La pequeña es una cría estrafalaria y genial y la mayor ha tenido sus más y sus menos con las drogas. Una cosa está clara, su esposa va a morir y él no tiene ni idea de cómo ocuparse de su familia. Además, el pobre hombre descubre que su mujer tiene ciertos secretos que terminarán por hundirle en la miseria.

Lo que más me ha gustado de la novela es que la autora podría haber escrito uno de esos dramones con los que haces rico al fabricante de kleenex de turno, pero la verdad es que en muchas ocasiones se te escapa una sonrisa. 
Narrada en primera persona y desde el punto de vista de Matt, el padre de las criaturas y esposo doliente, lo bueno es que precisamente evita esas escenas autocompasivas y lloronas. Los personajes son originales, con el punto de locura y ternura justos para que la historia no parezca una parodia.
Yo destacaría especialmente los personajes de Scottie, la hija pequeña, criatura extraña donde las haya, y el de Sid, el no-novio de la hija mayor, un fumeta que parece no pintar nada pero que sin embargo resulta, en cierto modo, la salvación de la familia.
Además, la sin par ambientación hawaiana, la historia familiar (princesas, amores prohibidos) y una trama inmobiliaria que no me termina de cuadrar.
Sin duda, una novela recomendable, entretenida, bien escrita, ambientada y divertida a pesar de su trasfondo dramático.

P.S. A los que les haya gustado la película les digo que se atrevan con el libro porque es prácticamente igual, con alguna escena más. Pocas veces he visto una adaptación más fiel.

sábado, 17 de diciembre de 2011

"Nadie te encontrará" de Chevy Stevens, ¿paranoica yo?, pues sí...

Decíamos ayer...
La premisa inicial de esta novela no es de lo más original, la verdad, sin embargo, es una de las novelas más enganchante que he leído últimamente. Y también la que tiene el desenlace más sorprendente.

Todo comienza con el secuestro de una joven agente inmobiliaria durante una jornada de puertas abiertas. Podría parecer una víctima al azar de un zumbado más.
Durante un año, Annie sufre todo tipo de torturas fisicas y psicológicas a manos de un perturbado que pretende hacer de ella la mujer perfecta, y que además no duda en contarle sus "hazañas" anteriores.
Cuando finalmente consigue escapar, todo debería ser más fácil, pero no es así, porque Annie no consigue sentirse segura.
Todos pretenden que retome su vida "normal", su madre un poco disfuncional, su novio perfecto, su mejor amiga, el poli que se se encarga de la investigación, su psicóloga...
Se siente vigilada. Se siente amenazada y además le pasan cosas...
Todos dicen que son paranoias suyas, pero... ¿y si no lo fueran?

Con una forma de narrar directa y sin tapujos, sin ahorrarse detalles amargos, esta novela es de esas que a pesar de todo es capaz de arrancarte incluso alguna sonrisa.
Y lo mejor (o peor) es que es de esas de las que te hacen pensar que te podrían pasar a ti (menos el final, espero).
Desde luego, es una vuelta de tuerca a un género quizás demasiado visto. Demos las gracias.



viernes, 7 de octubre de 2011

"Flavia de los extraños talentos" de Alan Bradley, las raras aficiones de los niños...


Decíamos ayer...
Flavia Sabina de Luce no es precisamente una princesita de las que juega con muñecas y sueña con chicos... se parece más bien a Miércoles Addams, es una apasionada de la química, se pasa las horas muertas en su laboratorio y lo que más le gusta el formular y fabricar venenos. A sus dulces 11 años.
No es, por tanto, una niña demasiado sociable ni corriente.
Además, su padre, viudo desde hace años, tampoco le hace demasiado caso. Sus hermanas adolescentes tienen otras preocupaciones, los chicos y la literatura, respectivamente. Su único amigo es Dogger, una especie de jardinero-mayordomo que, reconozcámoslo, tampoco es que sea demasiado normal...
De pronto, nuevos acontecimientos se ciernen sobre la vieja mansión de Luce. Nada menos que un asesinato. Y el padre de Flavia es acusado de haberlo cometido. Y lo peor es que Flavia cree que es posible que lo haya cometido...
Pero ahí está ella para resolver el misterio, con su mente analítica y su peculiar talento para meterse allá donde haya un problema...
Este es un libro de esos que lees con una sonrisa de oreja a oreja, porque es divertido como pocos. Bien escrito y bien armado, con una historia absorbente (y que inicia una serie, además).
Tanto para niños mayorcitos como para mayocitos a secas (aunque yo creo que nosotros lo disfrutaremos más), llena de un humor irónico y unos personajes con un encanto como pocos.
Desde luego, nunca una "niña repelente" fue tan entrañable.

miércoles, 24 de agosto de 2011

"La conjura de los necios" de John Kennedy Toole, ponga un Ignatius en su vida...

Decíamos ayer...
Ignatius Reilly es, probablemente, el tipo más repelente de toda la literatura, tanto físicamente como teológica y geométricamente hablando.
A sus dulces y virginales 30 añitos, sigue viviendo con mamá, no ha currado en su vida, se pasa la vida vagueando delante de la tele y practicando el onanismo, yendo al cine y pergueñando unos manifiestos absurdos basados en sus teorías de lo que debería ser el mundo...
Según él, la decadencia del mundo empezó allá por el Renacimiento y la época ideal para vivir era la Edad Media (será que las hogueras quemaban a todo indeseable que pasara por allá).
La verdad es que su vida es bastante cómoda hasta que la necesidad de dinero le obliga a entrar en el mercado laboral...

Personajes entre absurdos y maravillosos (ex-novias reivindicativas, corruptoras de menores, putas y pájaros, secretarias seniles, barredores esclavizados, gays organizados, policias menospreciados, madres borrachuzas...) notarán la influencia de Ignatius (y su válvula) en su vida. Y esta influencia cambiará sus vidas, casi siempre para bien, aunque no sea esa la intención de nuestro querido caballero sureño...

Con un lenguaje divertido y directo -sorprendentemente directo- esta novela ha sido una sorpresa para mí, porque la verdad es que hay momentos realmente hilarantes. Se pasea sin vergüenza entre la crítica social y el absurdo y consigue hacerte reflexionar y encima hacer justicia con los que se lo merecen.
Y todo en ese marco delicioso de Nueva Orleans cuando todavía era Nueva Orleans...



sábado, 30 de julio de 2011

"Agua para elefantes" de Sara Gruen, el lado oscuro del circo

Decíamos ayer...

"Agua para elefantes" nos cuenta la historia de Jacob, un estudiante de veterinaria que, justo antes de examinarse de fin de carrera, pierde a sus padres en un accidente, pierde su casa y sufre una crisis. Sin un duro, huye de la universidad y se mete en un tren que, más tarde, descubrirá que pertenece a un circo. Allí conocerá a personajes que le ayudarán a encontrar su objetivo en la vida y también el amor.

El narrador de la historia es el propio Jacob, alternando el pasado con el momento actual, cuando está internado en una residencia de ancianos y han instalado un circo delante de la ventana, lo que remueve sus recuerdos... La verdad es que está narrado con gran sentido del humor y una documentación que se hace patente en todo momento, sobre todo en lo que se refiere a circos que se movían en trenes y a ciertas artes de rapiña a las que se dedicaban los dueños de los espectáculos.

Este es uno de esos libros que lees esperando una cosa y te encuentras otra muy distinta.
Por un lado, te la presentan como una historia de amor. Y no es que no lo sea, pero para mí, esa es la parte más floja de todas, pues es la más típica de todas, la más del montón.
Para mí, lo mejor del libro son la historia del protagonista cuando es anciano, aunque sea algo moralizante (dignificación de los ancianos como personas, blablabla), porque al menos tiene sentido del humor y la parte de los trabajadores del circo, los viajes en tren, los entresijos del montaje del espectáculo, las diferencias sociales entre trabajadores y artistas, etc.
Por ponerle una pega, diría que le sobra ñoñería animal, porque hay un momento muy preciso de la novela en la que la autora prefiere claramente sacrificar a personajes humanos -literalmente- (de los más interesantes, además, como Walter) para salvar hasta a un mono o a los caballos. Lo siento, pero yo siempre preferiré a un personaje humano, por raro que sea, a un animal. Aunque igual la rara soy yo.


domingo, 17 de julio de 2011

"Criadas y señoras" de Kathryn Stockett, viaje al "idílico" sur

Decíamos ayer...
Jackson, Mississippi, en los años 60, era un paraíso si eras blanco y tenías pasta o eras de clase media.
Seguramente pertenecerías al club de Damas, irías a fiestas, jugarías al bridge y tendrías una maravillosa criada negra que te lo haría todo, desde cocinar, hasta criarte los hijos (nada de cambiar pañales para ti), hasta que el mínimo error hiciera que la pusieras de patitas en la calle.
Además, si eras "alguien", seguramente pertenecerías al círculo de Hilly Hillbrook, lo más parecido a una reina que hay en Jackson, la que hace y deshace, la que parte la pana, no harás nada ni respirarás siquiera sin consultarselo a miss Hilly, créeme... Cualquier error por tu parte te traería consecuencias fatales...
Sin embargo, las cosas están cambiando, hay gente, incluso criadas, que empiezan a tener ideas propias, ¡e incluso han ideado un modo de expresarlas! Ese modo será un libro anónimo que contará todas sus historias, las buenas y las malas...
Cómo llegó a escribirse este libro... esto es lo que se cuenta aquí. Las narradoras, dos criadas negras y una blanca atípica en Jackson, alguien con conciencia social y que no temen (o sí) plantarle cara a miss Hilly, aunque eso conlleve perder sus trabajos o ganarse la animadversión de toda la ciudad.

Esta es una historia que me ha sorprendido, pues no esperaba gran cosa de ella. Esperaba una historia ñoña y llena de moralismos de esas que te hacen chirriar los dientes, pero la verdad es que me he encontrado una historia bien narrada, llena de humor y de personajes bien compuestos, sin fisuras, con sus cosas buenas y malas, reales, en una palabra.
Aparte de las protagonistas, una mención especial para miss Hilly, el peor bicho que me he encontrado jamás en un libro. Creedme, es lo peor. Y lo peor es que todos conocemos a alguien así.

domingo, 19 de junio de 2011

"Los días del arcoíris" de Antonio Skármeta, esperanza a ritmo de vals

Decíamos ayer...
Cuando tienes entre las manos una novela ganadora de un premio y que además toca un tema tan peliagudo como el fin de la dictadura de Pinochet en Chile, siempre esperas algo grande, algo que te mueva por dentro, sobre todo si está escrito por alguien importante, como Antonio Skármeta, autor de "El baile de la victoria", entre otras novelas.
Pero, en este caso, a mi parecer, nos encontramos ante una historia coja, falta de argumento quizás (lo que es una lástima, ya que había de donde tirar).
Basada en el hecho real del plebiscito en el que Pinochet se jugó su mandato contra una campaña publicitaria a favor de la democracia de sólo 15 minutos de duración, y encima perdió, cuando lo tenía todo a su favor, Skármeta pierde la oportunidad de involucrar al lector en los aspectos más oscuros del fin de la dictadura chilena y se ciñe a anécdotas, como la del vals del no y a la relación del publicista con el ex-ministro de defensa (sus conversaciones son de lo mejor de la novela).

Yo no creo que haya que ahondar en el drama ni en la sangre (algo de lo que pecan muchas historias similares), ni en el sentimentalismo (aunque algo de eso sí que hay), pero hubiera sido la oportunidad de que supiéramos qué ocurrió en realidad en aquellos días, aunque está muy bien centrarse en el espíritu de esperanza que el vals indujo a la población en general.
En definitiva, una novela que no apasiona, pero que tampoco aburre, con un final hermoso y con unos personajes reales y creíbles, aunque algunos son un tanto descafeinados.
Filosofía, música, un vals de Strauss con una letra peculiar, ansias de libertad y sobre todo amor, mucho amor.

jueves, 9 de junio de 2011

"Solar" de Ian McEwan, física elemental

Decíamos ayer...
Esta es una novela en la que la física es muy importante. Y no sólo porque el protagonista sea un físico famoso, ganador del premio Nobel nada menos. Es que se habla tanto de física como de amor o de cualquier otra cosa. De hecho, a veces se hace pesado por eso mismo. Y eso que yo sé algo de eso, que para algo trabajo de Técnico Especialista en Radiología y la física es la base de nuestro trabajo diario.
Básicamente, "Solar" es algo así como la biografía de este tipo, Michael Beard, un físico que tuvo un golpe de genialidad en su juventud y que ha vivido de rentas desde entonces. Porque la verdad es que no ha vuelto a hacer nada señalable, aunque él sabe sacar buen provecho de su fama y vive bastante bien.
Por otro lado, su vida personal es un desastre. Infiel patológico, su mundo se viene abajo cuando descubre que su quinta mujer le engaña con otro y descubre que su mundo, que parecía perfecto, quizás no lo es tanto y que él no es tan maravilloso como creía.
Sin embargo, este comienzo aciago será el inicio de una insospechada nueva oportunidad en su vida... quien sabe, quizás él será el destinado a salvar el mundo...

He leído calificar esta novela de humorística, pero a mí no me lo parece en absoluto, por más paródicos que sean algunos episodios (algunos graciosos de verdad, como el pis en el polo norte), quizás porque el personaje me parece de lo más amargo que he visto en mi vida.
Michael Beard simplemente es lo peor que he leído en mucho tiempo. Es que no tiene nada bueno, que ya es mucho decir. Infiel, físicamente repulsivo, egoísta, capaz de aprovecharse de los logros de los demás sin miramientos, capaz de inculpar a alguien de un asesinato que no es un asesinato... 
Si una de las leyes elementales de la física dice que los opuestos se atraen, esta es la excepción a la regla, pues este personaje ha conseguido que no disfrute plenamente de una novela por otra parte bien construída y, como siempre en McEwan, magníficamente escrita y plagada de ironía y crítica a todo lo tipical english.

domingo, 17 de abril de 2011

"Ola de calor" de Richard Castle, las cosas del merchandishing...

Decíamos ayer....
¿Cómo explicarlo a los que nunca hayan visto la serie "Castle"?
Imagináos a un autor de best-sellers que necesita inspiración  para crear a su nuevo protagonista de una serie de novelas policiacas. Para ello decide basarse en una hermosa detective de homicidios de Nueva York. Y para ambientarlas lo mejor posible (y como tiene un enchufe del tamaño del Empire State), le dejan pegarse a ella como un pin en la solapa de un candidato a las elecciones generales. Pues esas novelas, o al menos la primera de ellas, es esta "Ola de calor" que nos ocupa.
Pues eso... cosas del marketing, del merchandishing, o como se diga...
El resultado es como un capítulo de la serie, aunque más largo (por leido), con su mismo humor negro, sus personajes fácilmente identificables aunque con los nombres cambiados, sus autopsias, sus timbas de póker con el alcalde y los jueces y los chistes no tan fáciles. La tensión sexual se presupone y, si se resuelve o no, lo dejaré a los que se animen a dejarse caer en la tentación de este juego publicitario, entretenido y lleno de acción.
Cuenta con una continuación con el gráfico nombre de "Calor desnudo" (los títulos vienen a cuento del apellido de la protagonista, que se apellida Heat), que veremos más adelante, cuando necesite otro de estos libros de-tox (o de leer y olvidar).
De todas maneras, yo debo decir que me gusta muchísimo más la serie, sobre todo en versión original, porque la voz y el humor de Nathan Fillion (Castle en la serie) son difíciles de plasmar en papel y menos aún de traducir.

viernes, 11 de febrero de 2011

"Invitación a un asesinato" de Carmen Posadas, la pija debe morir...


Decíamos ayer...
Quizás deberia haber dicho "la pija quiere morir", pero así quedaba más mono, en fin...
Olivia es una pija insoportable, capaz de todo para conseguir lo que quiere. Le da lo mismo estafar que robar niños, robar novios y vengarse de la manera más cruel.
Tras un cambio inesperado en su fortuna, o sea, divorciarse y quedarse en la ruina, además de descubrir que se está muriendo, decide invitar a todas sus personas queridas (o no tanto) a un  último crucero.
Un actor inglés sospechosamente parecido a Hugh Grant, una supermodelo, su madre, su propia hermana, Agatha, un doctor y un ex-amante serán los invitados a... cometer un asesinato.
¿Por qué ha invitado a esta variopinta caterva que no la aprecia ni un poquito (algunos) o la quieren demasiado (el resto)?
Olivia conoce un secreto terrible de cada uno de ellos y les reta a que lleven a cabo su más íntimo deseo, cepillársela.
Al día siguiente Olivia aparece muerta.
¿Muerte accidental o asesinato?

Esta novela es deliciosa de principio a fin. Hacia tiempo que no disfrutaba tanto leyendo un libro. Es divertido y original y no tiene esas dichosas dunas (momentos de aburrimiento en que una novela se te hace cuesta arriba) que tanto fastidian en una novela.
Desde el planteamiento inicial, con un capítulo de presentación para cada uno de los personajes, a la resolución del caso, con una patada en el culo a la protagonista en toda regla, es genial.
Además, incluye homenajes a Agatha Christie (nombre de la narradora incluído), a Cumbres Borrascosas (Heathcliff, el perro asesino) y a las películas clásicas, lo cual lo mejora aún más, si cabe.

Cuando lo mejor que se puede decir de una persona es "está mejor muerta", ufff.

viernes, 15 de octubre de 2010

"84, Charing Cross Road", de Helene Hanff, pura delicia literaria

Decíamos ayer...
Esta pequeña joya literaria, perfectamente devorable en una tarde, en el compendio de cartas más original, divertido, increíble y entretenido que haya leído jamás. De hecho, hasta el epílogo o post-scriptum final, no me creía que los personajes y las cartas fueran reales...
Porque estas cartas comenzaron cuando la autora, una guionista americana que sobrevivía a duras penas y sin estudios, pero amante de los libros "usados pero sin manchas", encontró un anuncío de una librería en un periódico de Nueva York. Ni corta ni perezosa, les escribió para hacerles un peculiar pedido.
Su interlocutor, un inglés formal y estirado en apariencia, le responde con esa flema británica tan característica, esa que sólo vemos en las películas inglesas y en los libros de Jane Austen (y que a mí me encanta).
Muy pronto, la correspondencia se vuelve contínua, pasando del intercambio de libros al intercambio de noticias políticas, al tuteo y a las noticias sobre la familia... a la amistad, en pocas palabras, y no sólo con Frank, el librero, sino con todo el personal de la librería, e incluso con la familia de Frank...
Por sus cartas desfilan contratos y despidos, compras de coches, cheques y ruinas, medias de nailon y huevo en polvo.
Y libros, por supuesto.
¡¡Y así durante 20 años!!
Una delicia.

Lo más increíble de todo es que toda esta gente maravillosa existiera de verdad. Lo digo en serio... sentí una envidia real al leer esas cartas. ¡Yo también quiero que me escriban, jajaja!

domingo, 8 de agosto de 2010

"Maldito Karma" de David Safier, yo quiero uno igual de malo...



Decíamos ayer...

Sí, sí, yo quiero un "mal karma" o mala suerte como la de la prota de este libro... porque, aunque la verdad es que no es una buena persona ( es un poco cabrona, hablando mal y pronto ), tiene un marido que está buenísimo, otro tío que también está buenísimo enamorado de ella, una hija que la adora, un buen trabajo... y cuando muere, las cosas tampoco le van tan mal, la verdad... lo pongan como lo pongan.
Tras caerle el lavabo de una estación espacial rusa encima (muerte copiada de la serie "Tan muertos como yo", aunque allí a la prota le caía un "trono"), la protagonista empieza un periplo de reencarnación tras reencarnación hasta que descubre cuales son las cosas más importantes de la vida, y de la vida-más-allá-de-la-vida.
Una novela que puede leerse como un libro de autoayuda ( yo no lo he hecho, porque los odio ), o como una novela ligera y divertida, sorprendente en su planteamiento y que se lee muy rápido, típica lectura de verano e ideal para desintoxicarnos de lecturas pesadas y de estréss laborales (sí, algunos no tenemos vacaciones...)
Hay pasajes en los que se te escapa la sonrisa y otros en los que te reírias a carcajadas si no hubiera gente a tu alrededor mirándote como si estuvieras como un cencerro.
En definitiva, una novela recomendable 100%, que demuestra que una novela no tiene porqué tener asesinos nórdicos para ser buena, ni ser un dramón para ser un éxito.