domingo, 2 de septiembre de 2012

"Muerte y vida de Bobby Z" de Don Winslow, y dale....

 
 
 
 
 
 
Decíamos ayer...
Tim Kearney es un tipo sin suerte. Triple reincidente, exmarine, firma su sentencia de muerte al cargarse a un Ángel del Infierno en la cárcel. Pero su suerte parece cambiar cuando unos tipos de la DEA le sacan de chirona para que se haga pasar por el mítico Bobby Z. ¿Por qué? Es igualito a él. ¿Cuál será su recompensa? La vida, una vez que solucione el marrón, un intercambio entre él y un poli con un narco mexicano.
Pero el marrón es más negro de lo que le dijeron. Por lo pronto, el intercambio es un desastre y vuelan los tiros. Logra salvarse de las llamas, pero para caer en los carbones...
Huidas por el desierto, ranchos de película, femmes fatales, narcos en busca de venganza, polis corruptos, niños valientes...
 
Acción a raudales, es lo que no falta en esta novela. No se puede decir que sea aburrida. Probablemente, es lo único que no se pueda decir sobre ella. Porque, desde luego, suena a ya leída. Es tan similar a otras novelas del mismo autor que es sorprendente que nadie le acuse de autoplagiarse.
Si cambiáramos los nombres de los personajes de los polis, de las chicas y de los narcos mexicanos, parecería el mismo libro.
¿En qué se diferencia de otros? En que éste es es un Winslow menor, de los de pasar el rato. Y se pasa bien, siempre y cuando te gusten este tipo de historias.
 
De todas formas, debo decir que hay puntos de la historia claramente forzados y encajados como con calzador y cosas que no se explican siquiera.
Si pasamos esto por alto y buscamos un mero entretenimiento, un libro que se pueda leer incluso en un par de días (los capítulos son tan cortos y hay tanto diálogo que se lee muy rápido), es tu libro. Aburrir, no te aburrirás.
 

miércoles, 29 de agosto de 2012

"La hija de Robert Poste" de Stella Gibbons, cuidado con las pijas que las carga el diablo

Decíamos ayer...
Esta novela empieza de un modo dramático... o quizás no. Digamos que a la susodicha hija de Robert Poste se le mueren sus ricos padres, o no tan ricos. El caso es que se encuentra a los diecinueve añitos, huérfana y sin un chavo. Flora, que así se llama, se decide buscar a unos parientes de los que vivir. ¿Trabajar ella? ¡Ja!
De entre los variopintos parientes que tiene, solo los Starkadder la acogen. ¿Por qué? Porque algo le hicieron a su padre y se lo deben. Así que allí se va, al campo profundo, a vivir con sus no menos profundos parientes, dispuesta a "arreglarles" la vida a su particular y elegante estilo.
 
Divertida (sobre todo al principio) y disparatada crítica social de la vida inglesa del siglo XX, esta novela no te dejará indiferente si eres de los que disfrutas con las novelas inglesas del XIX y sus maravillosas y lentas adaptaciones de la BBC, porque es una parodia de todo eso (aunque en este último caso es anterior).
Imitando pasajes de estas novelas, formulando teorías muy particulares sobre literatura y cine (impagable la de las hermanas Brontë en boca de uno de los personajes de la novela), hay momentos realmente delirantes.
 
Y vale que el desenlace no es de lo mejor, que algunas de las historias y escenas incluso te hacen enarcar una ceja, que los personajes se pasan de rosca de lo puro prototípico, pero no se puede negar que es entretenido como poco y Flora, a pesar de lo entrometida que es, no se atraganta, lo cual tiene mérito. De hecho, recuerda un poco a esa Emma de Jane Austen, casamentera y metomentodo.
En cuanto a la ambientación y el lenguaje, ya he dicho que imita ambas cosas de otras novelas y además intencionadamente, pero a la vez también es muy moderna en cuanto a ciertos temas que plantea, como la anticoncepción.
 
En todo caso, recomendable historia para unos días de calor, para echar unas risas e incluso aprender nuevas palabras como parravirgen. Por cierto, cuidado con la parravirgen, porque cuando florece ocurren... cosas...

lunes, 6 de agosto de 2012

"Purga" de Sofi Oksanen, drama incompleto

Decíamos ayer...
Esta novela está avalada por varios premios, incluido el de mejor novela europea en 2010 y cuenta una (o dos) historias terribles, la de dos mujeres que, en principio, no tienen absolutamente nada que ver, una anciana campesina y una joven rusa huída de la prostitución forzada.
A lo largo de la novela se nos alterna el momento presente y el pasado de ambas mujeres, el cómo y el porqué llegaron al momento presente y sabremos que la llegada de la joven a la aislada casa de la anciana no es una casualidad ni mucho menos.

La historia en sí no es de lo más original del mundo: dos hermanas enamoradas del mismo hombre con un trasfondo de guerra y comunismo. Una (podríamos decir "la buena") se casa con él, la otra sufre en silencio, pero como superviviente, es capaz de cualquier cosa para mantenerse y conquistar, o intentarlo, a su amado. Un personaje nada simpático, ésta Aliide Truu, y sin embargo lo mejor de la novela con diferencia...
Por otro lado, Zara, la joven rusa que termina (no se sabe muy bien cómo) de prostituta en Alemania y luego ante las puertas de Aliide en Estonia, por unos motivos bastante previsibles, es un personaje quizás algo desaprovechado, sobre todo a partir de la segunda mitad de la novela, donde prácticamente desaparece.

Sin escatimar escenas violentas de torturas o sexo, no puedo evitar pensar que por un lado la novela incide demasiado en la historia de Aliide, la anciana y deja demasiados cabos sueltos en la de la joven, Zara. De hecho, no sabemos siquiera realmente cómo llegó la joven a convertirse en prostituta, aunque se insinúa que llegó engañada por una amiga.
Lo mismo con el final, también algo precipitado para mi gusto, ya que deja demasiados cabos sin atar, tanto en el pasado como en el presente.

Sin embargo, es una novela notable tanto por su historia por su estilo y la recomiendo, aunque no quizás como lectura de verano por su temática. Aunque, ¿por qué no? No todo tiene porque ser ligero y tontaina por estas fechas, también se puede pensar de vez en cuando.

domingo, 29 de julio de 2012

"Sangre fría" de Douglas Preston y Lincoln Child, Pendergast se desinfla

Decíamos ayer...
En la anterior entrega de la nueva trilogía del agente A.X.L. Pendergast, descubríamos que la muerte de su adorada esposa Helen en África no fue tal y como él siempre había creído, que su hermano había tenido algo que ver. Aquí, mientras huye por su vida, el pobre hombre descubre además que no la conocía en absoluto, y que quizá no está tan muerta como él pensaba...

He dudado durante días si hacer o no esta reseña, porque la verdad es que me cuesta decir algo positivo sobre este libro.
No es que sea malo, ni aburrido... es que sencillamente es una novela en la que apenas pasa nada. Vamos, que en el argumento se dice todo lo que ocurre y el final es completamente abierto a la espera de la tercera y última parte de la trilogía, donde, esperemos, los autores finiquiten de una vez por todas esta historia que ya no da más de sí (de hecho, no la daba desde el principio, al  menos para mí).
De hecho, introduce a D´Agosta, Constance y Corrie (coprotagonistas en otras entregas) sin que realmente tengan papel, a modo de relleno, e incluso un nuevo personaje que prometía y luego... en fin, no quiero desvelar nada más, pero creo que es un personaje desaprovechado.
Por otra parte, la historia es bastante floja y apenas avanza en todo el libro. Por no hablar de que toca un tema que yo creía que los autores jamás meterían por trillado, pero, en fin, que sí, tocan "El Tema", y para mí ha sido un poco como la gota que colma el vaso.

Y vale, que es un libro entretenido a pesar de la nula historia. El personaje conserva la fuerza y algún chispazo gracioso, pero me temo que es uno de sus libros más prescindibles.
Veremos si en la siguiente entrega los autores retoman el pulso y al menos cierran la historia con honores, porque realmente no tienen el listón demasiado alto.

sábado, 30 de junio de 2012

"Los 39 escalones" de John Buchan, aventuras como las de antes

Decíamos ayer...
Richard Hannay es un tipo aburrido. Tanto, que un día se le ocurre pedir un poco de acción en su vida. ¿A quién se le ocurre?
El caso es que la acción se le presenta en su casita en la forma de su vecino, que le cuenta una extraña historia de espías, conjuras de asesinato y patriotismos. De hecho, el hombre tiene un plan para salvar a su país, Inglaterra, de la inminente guerra que los alemanes parecen estar maquinando. Cuando el vecino aparece muerto en su propia casa, Hannay decide escapar y tomar el plan del vecino en sus manos, por no hablar de que sin duda le tomarán por el asesino... ¿Conseguirá nuestro héroe salvar a su país de la guerra y detener a los malos sin morir en el intento? Todas las claves están en una agenda que dejó el difunto, entre ellas la misteriosa frase "los 39 escalones".

Esta es una novela de espías de las de antes. Con esto quiero decir que no nos encontraremos con teléfonos móviles, ni búsquedas por satélite ni con una tecnología sofisticada... y se agradece. Casi parece una parodia de una novela de espías, de hecho. Sin embargo, es entretenida y fresca, a pesar de haber sido escrita en 1915. Quizá porque adolece de pretensiones. El propio autor dice que su objetivo era entretener y que la escribió porque se aburría.

Algo que me ha gustado es que Hannay, el protagonista, no es un hombre ni especialmente valiente ni inteligente. De hecho sobrevive porque tiene la suerte de toparse con los más variopintos personajes durante su huída por Escocia (algunos son descacharrantes). Incluso "los malos" se salen del manual, ya que no nos encontramos ante esos malvados de novela, los de los discursos grandilocuentes que resultan ridículos.
La verdad es que lo he disfrutado, quizás porque venía de leer un libro que no me había hecho mucha gracia. Si buscáis un libro entretenido y con el encanto de las aventuras a la vieja usanza, no os lo perdáis.


viernes, 29 de junio de 2012

"El abuelo que saltó por la ventana y se largó" de Jonas Jonasson, el éxito del absurdo o absurdo éxito

Decíamos ayer...
Seguramente todo el mundo (o casi) habrá oído hablar de este libro en el que un abuelo centenario escapa de la residencia de ancianos en la que vive y comienza a vivir un sinfin de aventuras. Al mismo tiempo, se nos va desgranando poco a poco su vida, desde su nacimiento hasta el momento en que llegó a ese lugar donde lo aparcaron un día.

Yo había oído y leído hasta la saciedad que este abuelo, Allan, tenía un punto de tonto, de inocente, pero no tiene nada de eso. Vale que no es un personaje como los demás. No es locuaz ni entiende ni jota de política, pero de ahí a ser tonto va un mundo. No en vano entiende de física (es experto en explosivos y algo sabe sobre bombas atómicas), de espionaje, tiene un cierto don para ganarse a presidentes de gobiernos de todas las ideologías posibles, y es capaz de sobrevivir a cualquier cosa que se le venga encima, ya sea cruzar el Himalaya o a un Gulag ruso.
Hasta ahí, vamos bien. Allan es un personaje excepcional. El problema viene con "sus aventuras".
Y es que son poco creíbles y las transiciones entre ellas absurdas. Y vale, es un libro de humor. Pero la verdad es que yo no me he reído. Y eso que mi sentido del humor es bastante absurdo (lo juro por Snoopy). Como mucho he esbozado un par de sonrisas. Y todo porque, a pesar de que una historia sea de género humorístico o paródico, al hablar de hechos históricos debe tener algo de verosimilitud, y con poner a unos pocos personajes reales a mí no me sirve.
Aunque al menos la parte "histórica" no es del todo increíble, porque la parte "actual" es realmente absurda (y no en el buen sentido, aunque es una opinión personal). Sobre todo cierto hecho relacionado con el Jefe de los criminales (si alguien ha leído el libro ya me dirá si éso es creíble o no).
Porque ni alguien como Allan es tan infalible en la supervivencia ni con su eterna buena suerte.
Por no hablar del final...

Ésta es una de esas novelas de las que todo el mundo habla y de las que te haces una expectativas quizá exageradas. Yo la verdad es que tampoco me esperaba un novelón, pero la verdad es que, para variar, me he quedado con la sensación de que debo ser rara de narices, porque siempre que a casi todo el mundo le gusta algo, a mí no me mueve un pelo, por ser diplomática.

Sin embargo, y por no decir que todo es negativo, voy a decir que es una novela muy entretenida, con un lenguaje cercano y que se lee con facilidad. En definitiva, una lectura para pasar el rato e ideal para estas fechas de verano.