miércoles, 23 de octubre de 2013

"Crimen en la granja" de Minette Walters, no-crimen novelado...


Decíamos ayer...

No sé si calificar de novela esta historia o de hecho real novelado, porque en realidad no es una novela en la forma de narrar, aunque tampoco es un reportaje extenso en sí. Es una novela en cuanto a escenas, diálogos, etc, pero hay algo que nos recuerda que lo que ahí se cuenta no es algo inventado por la autora.

En este libro se nos cuenta la historia de una pareja que se conoce después de la Primera Guerra Mundial. Ella, una "solterona" depresiva y agobiante, él, un joven agradable y un tanto débil. Ella le presiona continuamente para casarse, por lo que él decide montar una granja, sin saber muy bien cómo se lleva un negocio así.
Al pasar los años, las discusiones se suceden, ya que ella insiste en la boda y él, que vive en la miseria, dice que no pueden casarse y vivir en esas condiciones. Ella no es muy consciente de la realidad, ya que parece vivir un idilio sin fin. Sin embargo, él, que no puede evitar sentirse halagado por ese amor obsesivo, no es capaz de terminar la relación de una vez por todas.
Años más tarde, todo termina en... ¿crimen?

Una historia ágil, breve y de lectura hiper rápida, que se lee en pocas horas, muy entretenida y que nos deja una sensación extraña, de cierto compañerismo con el protagonista masculino, ya que ella es realmente odiosa y él, dentro de su debilidad, un hombre amable y bueno.
Tiene ese regusto de las historias basadas en hechos reales, pero sin el morbo habitual, pues no se recrea en detalles desagradables que es habitual en otros libros semejantes. No es tanto un ensayo como una novelización, como he dicho antes.
Es una lectura rápida y agradable para unas horas, que no deja de dejar un poso un tanto triste al conocer el final.

domingo, 13 de octubre de 2013

"El perfume secreto del melocotón" de Joanne Harris, continuación innecesaria...


Decíamos ayer...
A mí solía gustarme esta autora. Creía que tenía cierta magia a la hora de escribir. Un "algo". De hecho, le dediqué una entrada por aquí diciendo que era una de mis autoras favoritas. Por desgracia, en este libro, innecesaria tercera parte de una serie iniciada con "Chocolat", me he encontrado que esa magia se ha terminado.
Y no es que ya no escriba bien o que los ambientes sean distintos, nada como volver al origen del crimen, como suele decirse, para intentar volver a tocar la campana del éxito, pero hay algo que estaba y ya no está, y es el encanto tanto en los personajes como en las situaciones.
En este caso, Vianne y sus hijas regresan a Lansquenet tras recibir una carta de una amiga ya difunta, sabedora de que hay alguien que la necesita. Allí verá que todo en el pueblo ha cambiado, pues allí se ha instalado un grupo de musulmanes con los que la convivencia es sumamente difícil, hasta el punto que parece avecinarse una especie de guerra.

Partiendo de una premisa que no tenía que ser necesariamente mala, la autora se queda a medio camino en su intención de abrir un debate (si es que es esa la intención, que no lo tengo tan claro), acerca del burka, o velo, sí o no, de si las mujeres lo usan libremente o lo hacen por obligación. Y también, por supuesto, el facilón asunto de la convivencia entre diferentes religiones y eso de aceptar al diferente.
Todo esto queda bastante deslavazado con una trama secundaria bastante alargada y desvaída, que no llega a interesar del todo. 
Además, los personajes secundarios y sus tramas quedan colgadas en todo momento, notándose que son un mero relleno, como la relación de Anouk, la hija de Vianne, con un vecino del pueblo, que es tocada de una forma tan marginal que no se sabe si es real siquiera.
Por no hablar de que deja las puertas abiertas para una posible continuación.

Por hablar de algo positivo, hablaré de la imagen que se da de las mujeres musulmanas, que seguro que sorprenderá a muchos, y que probablemente era uno de los objetivos de la autora. Y las ganas que dan de probar las muchas comidas que se nombran.
En definitiva, no deja de ser una novela entretenida, aunque tal vez demasiado alargada, que puede gustar a los seguidores de Vianne y su clan y a aquellos que tengan curiosidad por ver qué fue de aquel pequeño pueblo tantos años después.


jueves, 19 de septiembre de 2013

"Joyland" de Stephen King, relato eterno...

Decíamos ayer...
En otros tiempos fui una lectora asidua de las historias de Stephen King, pero no puedo decir que sea una fan por mucho que algunos de sus libros me gusten, como "El resplandor" o "Cementerio de animales".
En esta ocasión, nos encontramos con la historia de un verano contado desde la perspectiva de los años.  Un trabajo en un parque de atracciones, el primer desengaño amoroso, un fantasma en el tren del terror... Todas esas cosas que se supone que cambian la vida de una persona.

Sin embargo... no se nota que todo eso haya cambiado para nada la vida del protagonista, por mucho que insista en ello. Ni se le ve traumatizado por haber estado a punto de perder la vida, ni marcado por haber salvado varias vidas, si acaso dolido por haber perdido a una chica que le puso los cuernos.
Toda la historia da la sensación de ser un relato alargado innecesariamente, con la historia claramente dividida en dos partes: en la primera habla (con todo detalle, demasiado si me apuran) del trabajo en el parque, y en la segunda empieza a pasar algo al fin, un toque de misterio, que queda muy deslavazado, ya que en ningún momento hay sorpresas.

Por eso, no puedo decir que sea un libro recomendable en ningún aspecto (en ninguno, en serio). Es aburrido, se hace eterno al contar miles de detalles sin interés, la trama principal es totalmente predecible y tarda demasiado en arrancar, los personajes son tan tópicos a más no poder. Ni siquiera la historia del fantasma y el asesino múltiple está aprovechada, que ya es decir... Y encima, el hecho de estar escrita en primera persona lo hace todo todavía más aburrido e intrascendente, sin conseguir atrapar en ningún momento.

Si esperas un libro entretenido y lleno de tensión, busca otra cosa.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

"Amor perdurable" de Ian McEwan, tercero en discordia...

Decíamos ayer...
Reconozco que Ian McEwan me gusta. Es un autor que escribe bien, su sentido del humor es especial, ciertamente británico, algo negro, tal vez no del gusto de todo el mundo, y cada uno de sus libros es completamente diferente.
En esta ocasión, tenemos a una pareja feliz. Disfrutan de un picnic en el campo cuando son testigos de un accidente de globo. Al intentar ayudar a las víctimas, el protagonista conocerá a otro de los que también acude en su ayuda, que al instante sentirá una brutal fascinación por él que confundirá con el amor, llegando al acoso. La situación hará que toda su vida se desestabilice, llegando a crear un conflicto con su pareja, con la que parecía llevar una vida perfecta...

No puedo decir que se trate de mi McEwan perfecto (lo es "Expiación", sin lugar a dudas), y no lo es por varios motivos: por un lado, la reiteración de ciertas escenas, similares entre sí, como las del acoso del perturbado, y por otro, las escenas que yo llamaría "de relleno". Hay ciertos momentos, como cuando el protagonista acude a una granja de antiguos delincuentes para conseguir un arma con la que defenderse, que se alargan en exceso, a pesar de pretender ser humorísticos.
Sin embargo, no puedo negar que se trata de una novela muy bien escrita, aunque en algunos momentos se pueda hacer larga pese a su relativa brevedad (algo menos de 300 páginas), ya que lo que cuenta, con el añadido de la trama paralela, que parece no venir a cuento, de la viuda de la persona que falleció en el accidente de globo y cree que su marido la engañaba, parece no dar más de sí en ciertos momentos.
También la forma de resolver la historia es algo rápida, teniéndonos que enterar de cómo terminan los protagonistas por una especie de anexo o informe médico en el que el dato se te puede pasar por alto, pensando que se trata de algún tipo de información que el autor ha añadido para el que sienta curiosidad por el tema.

No puedo dejar de comentar que es interesante el fenómeno que trata, el síndrome que padece el coprotagonista de la novela, o tal vez el antagonista, el síndrome de Clèrambault, según el cual, cree que la otra persona está profundamente enamorada de él (en este caso el protagonista) y sin embargo pone todo tipo de impedimentos para estar juntos.

En todo caso, yo la recomiendo para aquellos que quieran leer algo bien escrito, para variar (aunque yo siempre recomendaré "Expiación" a quien quiera leer a McEwan, o incluso "Chesil Beach"), pero que se lo tomen con un poco de paciencia, porque además está escrita en primera persona, con la consabida parcialidad que eso puede dar a la hora de narrar una historia.

martes, 23 de julio de 2013

"El sentido de un final" de Julian Barnes, final sin sentido...


Decíamos ayer...
Hace como una semana que terminé este libro y todavía estoy rumiando si lo he comprendido o no.
Francamente, creo que el título de la novela es una broma del autor.
 
La novela nos narra los recuerdos (en ocasiones falsos), y en primera persona, del protagonista, empezando por su adolescencia y juventud, hasta la edad madura, y los sucesos que marcaron su vida. Sin embargo, su vida no deja de ser una vida anodina, plana, ¿sin sentido? Al parecer, lo más importante en ella sucedió años atrás, cuando conoció a Adrian, un joven brillante que reinó sobre su grupo de amigos y que, sin embargo, cuando parecía tener un gran futuro por delante, decidió suicidarse.
 
Sin querer entrar en detalles sobre la historia en sí, que tampoco da para mucho, pues se trata de una historia sencilla y breve y, sin embargo, alargada en exceso en monólogos sobre temas de lo más mundanos y absurdos (el protagonista es un hombre común y gris, sin nada especial, rodeado de gente común, algunos desagradables, o no tanto, porque el punto de vista del protagonista cambia de un momento a otro según le dé el aire o recuerde cosas de modo espontáneo), tengo la sensación de que este libro está sencillamente sobrevalorado. Ni las preguntas que te hace plantearte sobre los falsos recuerdos ni sobre la mitificación de ciertas personas del pasado justifican algo tan incompleto, al menos para mí.
De acuerdo en que está bien redactado, se lee con rapidez, sobre todo al ser breve, pero ya he dicho que la historia no daba más de sí. Por no hablar de que hay varias cosas sin explicar, o que yo no he entendido, porque quizás soy como el protagonista: "que nunca entiendo ni entenderé nada".
En todo caso yo lo recomiendo para gente que sea de talante más reflexivo que el mío.
Nota: si alguien lo lee y comprende el motivo del suicidio de Adrian, que me lo explique, por favor...
 

domingo, 7 de julio de 2013

"El secreto de sus ojos" de Eduardo Sacheri, no es lo mismo pero me da igual...


Decíamos ayer...
Lo reconozco. He jugado al juego de las diferencias con este libro, algo que se suele hacer cuando ves primero la película y te encanta, y luego lees el libro, o viceversa. Y hay diferencias. La historia es la misma, pero las cosas no las hace la misma persona, por ejemplo. O "la chica", Irene, que en el libro apenas sale. Pero da igual, porque si la película me encanta, el libro, siendo como es diferente, también me ha gustado mucho.
 
La novela narra, quizás algunos lo sepáis, la historia de un asesinato... o quizás no, mejor digamos cómo cambió la vida de los personajes este asesinato: la de los que lo investigaron, la del marido, la del asesino, la de los que lo encubrieron... la de varias venganzas. Así que quizás es un retrato de la humanidad en sí misma.
El protagonista, empleado de los juzgados, ya jubilado, sin saber qué hacer con el resto de su vida, decide que es hora de contar esa historia, alternando pasado y presente.
Como marco, la dictadura Argentina, la vida en los juzgados... un marco interesante y bastante desconocido para mí y que el autor conoce bien, ya que trabajó en ello.
 
Sin duda, una novela efectiva, que se devora prácticamente, además muy breve. Gustará a los que apreciaron la película, pese a las diferencias ya citadas y que no nombraré, ya que tienen que ver con la trama. Para los que no la hayan visto, una novela a descubrir, sin duda, porque es entretenida, por momentos divertida y amarga.
Tal vez cueste a veces comprender alguna palabra en "argentino", pero se entiende por el contexto, por lo demás, una lectura ágil y enganchante como pocas.
Por poner una pega, una muyyy pequeñita, decir que la historia de amor me ha parecido un mero relleno que no dice nada y que podría ser prescindible, aunque da el punto "esperanza" a un protagonista descreído y de vuelta de todo a esas alturas de su vida.